Los protagonistas son miles de vecinos de todas las edades y los más de 5.000 nazarenos de este popular barrio, que se movilizan año tras año, para llevar la cruz a lo alto del cerro.
"Los nazarenos son personas que escenifican el recorrido de Jesucristo hacia el calvario, pero que lo hacen de manera independiente como pagando un milagro cumplido durante el año", comentó Raúl Colón, oriundo del popular barrio mexicano. "Es decir, ellos no son parte del Vía Crucis que celebra Iztapalapa, sino que son vecinos o personas en general que pagan sus promesas en este día, aquí en este lugar".
Dicho recorrido inicia desde las primeras horas del Viernes Santo y se realiza por los ocho barrios que componen la delegación de Iztapalapa. Los nazarenos recorren calle por calle, kilómetro por kilómetro arrastrando una cruz, que en muchas ocasiones llega a pesar hasta 120 kilos (264 libras).
"Vengo haciendo esto desde que tenía 12 años", señaló José Cruz Hernández, de 18 años, quien cargaba una cruz de aproximadamente 100 kilos (220 libras). "Año tras año prometo venir a este recorrido y agradecer por los favores que se me hacen durante el año... es una manera de agradecerle a Dios todo lo que me da".
Los motivos que mueven a los nazarenos a participar incluyen, por ejemplo, la gratitud, los ofrecimientos y hasta el arrepentimiento por los pecados cometidos. Los participantes hicieron un pago de 25 pesos ($2.50) este año para obtener una contraseña de registro.
Los nazarenos tienen como meta llegar hasta el cerro de la Estrella, lugar donde crucifican a la persona que representa a Jesucristo, quien llega hasta la cumbre después de haber realizado diferentes pasajes bíblicos y el tradicional Vía Crucis.
"Desde el mes de enero iniciamos con los preparativos y ensayos de esta representación de la pasión y muerte de nuestro señor Jesucristo", refirió Tito Domínguez, organizador del evento.
Este año los pasajes bíblicos iniciaron alrededor del mediodía en la explanada de Iztapalapa. Se montaron impresionantes escenarios en donde se juzgó y condenó a Jesucristo, según como lo marca la Biblia dentro de la religión católica.
"Se hace la representación de algunos pasajes bíblicos como la presentación de Jesús, ante Poncio Pilato; además de la liberación del ladrón Barrabás, así como los azotes a Cristo y la colocación de la corona de espinas y la cruz", señaló Domínguez.
Una vez realizados los pasajes bíblicos, Jesús (representado por Guillén) inició el recorrido por las principales calles de Iztapalapa, bajo un inmenso sol y entre millones de personas que se aglomeraron en las principales calles de la colonia.
"El Vía Crucis es el camino de la cruz, el recorrido que hace Jesús coronado de espinas, cargando el travesaño donde será clavado, hacia la cima del monte Calvario", dijo Esperanza Robles, una religiosa católica quien no paraba de llorar tras la impresionante escenificación de la pasión de Jesús.
"Jesús recibe los azotes e insultos de la guardia romana... cae exhausto en tres ocasiones y vive además el inmenso dolor de su madre, María, quien presencia el recorrido de su sacrificio público", continuó Robles, entre lágrimas, recordando la historia católica.
En Iztapalapa, la representación de la pasión de Cristo se realiza desde 1843, cuando una epidemia de cólera impactó mortalmente a sus habitantes. Luego de haber implorado ayuda al Señor del Santo Sepulcro de la Cuevita, y tras no registrarse una muerte más, 10 años después los habitantes de Iztapalapa expresaron su agradecimiento organizando la primera representación de la pasión de Cristo como parte de este tributo.
"Desde ese año se ha tratado de integrar no sólo la tradición, sino todo lo que conlleva esta celebración, que este 2008 cumple 165 años de vida y que coincidió con el inicio de la primavera", señaló Domínguez.
Finalmente, y ante millones de personas, la muerte de Jesús en la cruz marcó el fin del Vía Crucis, abriendo la pauta para que millones de visitantes abandonaran las calles con los ojos llenos de esperanza y fortaleza, dispuestos a regresar cuando Iztapalapa se convierta nuevamente en Jerusalén.
